En los primeros años de existencia, el material utilizado para la fabricación de imágenes fue la pasta fuerte o pasta cartón madera, que era una mezcla de yeso muerto, cola de carpintero, pega griega (colofonia), aceite de linaza y agua. Pero este material, además de ser pesado, era muy frágil y las imágenes se rompían demasiado a menudo. Se atribuyó a Ramon Puigmitjà y Badosa el conocimiento de la pasta cartón madera, una pasta más flexible que además, permitía amoldar más rápido las imágenes; un material que en definitiva, hacia ganar tiempo y calidad.