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La industria de los Santos, que ahora vemos como un anacronismo, fue por lo tanto en su día innovadora. Si hacemos un repaso a las tradicionales formas que se utilizaban a mediados del siglo XIX para amoldar las imágenes y los materiales empleados, nos damos cuenta que la industria de santos de Olot y, particularmente El Arte Cristiano, serían innovadores al introducir un nuevo material y una nueva técnica de moldeaje, en concreto nos referimos a la pasta cartón madera, que representó una mejora sustancial en la producción de santos, pues suponía: menos tiempo de moldeaje, más ligereza de las piezas y más resistencia del material.
Así pues, aplicando principios elementales y aprovechando las circunstancias, se desarrolló una industria que llega hasta nuestros días. Esta industria vivirá un tiempo de esplendor y prosperidad, fruto de la cual se desarrollan experiencias parecidas en toda la zona. Al mismo tiempo, como todas las industrias influyentes, desarrolló también una serie de oficios a su alrededor. Entre estos, es muy destacable la tradición artística que han seguido muchos olotenses y que, merecidamente, es conocida en todas partes.